Creo que la arquitectura de alto nivel no tendría que ser solo para las marcas grandes. A eso me dedico desde hace diez años.

Mis primeros años fueron en corporativo. En José Cuervo me tocó coordinar proyectos como el tren Cuervo Express y el Hotel Solar, en Tequila. Después, en Alsea, llegué a tener más de 70 obras de Starbucks y Vips caminando en un mismo mes.
Si en esos años desayunaste en un Vips recién remodelado, puede que haya sido uno de los trece que nos tocaron.
Así empezó. Un amigo con su departamento, otro con el local que iba a rentar, alguien más con la casa de sus papás. Les ayudaba en persona o por videollamada, entre una obra y otra.
Lo que una marca grande da por hecho (planos completos, un presupuesto que se entiende, alguien que dé la cara en la obra) a ellos nadie se lo ofrecía. Eso fue lo que me movió.
Dejé el corporativo y abrí iEstudio con esa idea. Empezamos con casas. Luego llegaron restaurantes, cafeterías y oficinas, en Ciudad de México y en otros estados.
Ya somos un equipo, pero a las visitas sigo llegando con libreta y lápiz. Y de vez en cuando termino con una brocha en la mano: en una casona que rehicimos completa, varias columnas están pintadas a mano y algunas las pinté yo.
Diseño espacios. Si un lugar funciona para quien lo usa, se ve bien solo. Si solo se ve bien, a los seis meses ya estorba.
Cómo vives, a qué hora se llena tu negocio, dónde dejas las llaves. No es chisme: de ahí sale el proyecto.
Prefiero que veas cuánto cuesta cada cosa desde el plano, aunque el número no te guste, a que te enteres a media obra.
Dirijo un equipo de arquitectos, diseñadores y técnicos que lleva cada proyecto del boceto a la entrega. Lo modelamos en BIM, es decir, en tres dimensiones y con sus instalaciones, para encontrar los problemas antes de construir.
Durante el proyecto y la obra tratas conmigo o con alguien del equipo que conoce tu diseño, tu presupuesto y cómo va el avance.



Cuéntame qué es, dónde está y qué necesitas. Te digo por dónde conviene empezar.
Arq. Víctor Espinosa